
Podría parecer que estamos sobre una cama en una habitación cualquiera aislados del mundo. Enfrentados nuestros ojos y cuerpos, traspasados, fundidos en en la continuidad de una sola de la piel, donde estamos es en una nube, en el cielo, conectados con toda la energía del universo recorriendo nuestro interior, impulsándonos. Brillando y ardiendo con la intensidad de una estrella.